Destellos desde las ventanas de la vida

El rostro de Cristo nunca se ha perdido

La verdadera imagen de Cristo no se imprime en una reliquia, sino en la vida de cada uno de sus seguidores, donde resplandece en cada acto de amor y de olvido de sí mismo.

El retrato de Cristo nunca se ha perdido

La vieja leyenda cuenta que cuando Jesús pasaba camino del Gólgota, una mujer piadosa se quitó su pañuelo y se lo entregó, para que con él pudiera limpiar la sangre y el sudor de su rostro. Cuando Él devolvió la tela, sus rasgos habían quedado impresos en ella: un retrato perfecto. El pañuelo se ha perdido, y ahora los artistas intentan pintar el rostro de nuestro Señor a partir de su propia imaginación.

Pero, en realidad, el retrato de Cristo nunca se ha perdido. Nunca fue impreso en el pañuelo; eso no es más que una leyenda. Sin embargo, sí queda impreso en la vida de cada uno de sus verdaderos seguidores, donde Él aparece en cada acto de belleza y virtud, y en cada olvido de sí mismo.

Vas a los artistas buscando el parecido de Cristo; ve más bien a las vidas cristianas humildes, que en amor, mansedumbre, desinterés y amable ministerio reflejan su belleza.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Christ's picture never has been lost

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura