Destellos desde las ventanas de la vida

El sacrificio que da belleza a nuestra ofrenda

Una antigua leyenda sobre un alfarero que dio su propia vida para que su obra alcanzara su mayor belleza nos enseña que solo el sacrificio de amor hace nuestro trabajo digno del Rey Jesús.

Pousa, el alfarero chino

Hay una historia de Pousa, el alfarero chino, que recibió del emperador la orden de hacer un raro juego de vajilla de porcelana para la mesa real. Con el mayor esmero comenzó su obra, deseando que fuera el logro más fino de su vida. Sin embargo, una y otra vez, cuando las piezas se colocaban en el horno, salían defectuosas. Por fin, otro juego estuvo listo para la cocción, y el alfarero esperaba que este fuera exitoso. Lo había trabajado con el mayor cuidado. Pero mientras lo observaba en el horno, vio que también este sería un fracaso. En su desesperación, se arrojó al fuego, y su cuerpo fue consumido. Pero cuando las piezas fueron sacadas, se descubrió que eran tan maravillosamente hermosas, que nunca antes se había visto nada semejante. No fue hasta que el alfarero se entregó a sí mismo, sacrificando su propia vida al realizarla, que su obra tuvo éxito.

Esta antigua leyenda pagana encierra una lección para la vida cristiana. Nuestra obra nunca alcanza la mayor belleza, nunca es digna de nuestro Rey, hasta que se introduce en ella el sacrificio de amor. Las cosas que hacemos por nosotros mismos, para ganar honra para nuestro propio nombre, para obtener provecho para nuestro enriquecimiento, nunca son las cosas más hermosas, ni dignas del Rey Jesús.

"Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional." Romanos 12:1

~ ~ ~ ~ ~

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Pousa, the Chinese potter

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura