Aspiraciones celestiales

El Salvador, del todo amable

Una contemplación de la hermosura sin igual de Cristo, en quien toda gracia se halla en perfecta proporción, y que sobrepasa a cuanto existe en los cielos y en la tierra.

"Eres el más excelente de los hombres. La gracia se derrama de tus labios. Por eso Dios te ha bendecido para siempre." Salmo 45:2

Es digno de notar que todas las amables gracias que adornaban el carácter del Salvador fueron poseídas por él en igual proporción. No había rasgos especiales que predominaran sobre los demás. En cambio, entre los cristianos suele ocurrir esto: tienen ciertos rasgos distintivos por los que se les distingue de manera particular. Pero en el Señor Jesús no encontramos ninguna virtud única que resplandezca por encima de otra; y fue esta combinación, en toda su plenitud, de las diversas cualidades que constituyen la belleza moral, lo que lo elevó tan por encima del más hermoso de los hombres. Cuando alguien sobresale en uno o pocos aspectos, se da por sentado que en otros respectos hay alguna deficiencia; pero en una naturaleza del todo perfecta, esto es imposible. Así, "el hombre Cristo Jesús", dotado de absoluta perfección, era en cada aspecto particular igualmente "perfecto y completo, sin falta alguna".

"¿Qué tiene tu amado más que otro amado?" era la pregunta dirigida a la esposa en el libro de los Cantares. Ella prosigue su respuesta, en la que especifica, del modo más encendido, las diversas partes de su persona. Pero, como si fuera consciente de lo insuficiente de su descripción, y de que era del todo inadecuada para hacer justicia a un tema tan trascendente, parece decir: "¿Por qué particularizo así, cuando sus encantos son tales que ninguna lengua mortal puede expresar? Esto, sin embargo, puedo decir: que él es del todo amable, y por eso me ha robado el corazón, oh hijas de Jerusalén!"

¡Bendito Jesús! ¿Quién es semejante a ti? ¿Quién entre los hijos de los poderosos puede ser comparado contigo? ¿Qué son los guerreros con todas sus hazañas, los filósofos con toda su sabiduría, los príncipes con toda su pompa? Sus atractivos, comparados con los tuyos, se desvanecen al instante en la más perfecta insignificancia. Sin rival alguno te mantienes inalcanzable y solo — el gran epítome de toda majestad y poder. Eres el sol glorioso del cielo espiritual, ante cuyos resplandecientes rayos desaparecen los demás luminares; todos esconden sus cabezas menguadas y se desvanecen ante el brillo de tu alborada!

Pero ¿quién puede proclamar toda tu alabanza? El patriarca afligido carecía de palabras para expresar su dolor, y nosotros sentimos una carencia semejante al tratar de expresar tu gloria. Si tomáramos las alas del alba y voláramos a los confines de la tierra; si registráramos los innumerables tesoros de la creación en toda su inmensa variedad; si nos sumergiéramos en las profundidades de abajo y voláramos a las alturas de arriba; sí, si contempláramos las huestes celestiales, aquellas innumerables miríadas de seres sin mancha que rodean el trono eterno, y cuyas frentes radiantes están aún tan sin arrugas como cuando, en lozanía de su inmortal juventud y vigor, celebraron el nacimiento del tiempo con cantos de ardiente fervor — pero aun ellos, puestos a tu lado, son menos que nada y vanidad:

sus vestiduras de luz — son solo sayal;

su belleza — es ofensiva;

su sabiduría — es necedad;

su santidad — es impura.

¡Que el Espíritu Santo, el glorificador de Jesús, revele cada vez más su hermosura a nuestras mentes! Que las densas nubes y vapores que tan a menudo oscurecen nuestra visión mental se dispersen; de modo que, contemplando como en un espejo su incomparable carácter, seamos llevados a considerarlo como el objeto de nuestro amor más cálido y de nuestra más devota adoración!

Fuente y atribución

Autor original: John MacDuff

Título original: Altogether lovely!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.

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