Había llegado ya la plenitud de los tiempos, en que Dios enviaría a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley. Las circunstancias de su nacimiento fueron muy humildes. Cristo nació en una posada; vino al mundo para habitar aquí por un tiempo, como en una posada, y para enseñarnos a hacer lo mismo.
Nos hemos vuelto, por el pecado, como un niño expósito, desamparado y abandonado; y tal fue Cristo. Él bien sabía cuán reacios somos a estar mal alojados, vestidos o alimentados; cuánto deseamos que nuestros hijos sean adornados y complacidos; cuán propensos son los pobres a envidiar a los ricos, y cuán inclinados están los ricos a despreciar a los pobres. Pero cuando por la fe contemplamos al Hijo de Dios hecho hombre y acostado en un pesebre, nuestra vanidad, ambición y envidia quedan refrenadas. No podemos, teniendo este objeto debidamente ante nosotros, buscar grandes cosas para nosotros mismos o para nuestros hijos.
Se da a conocer a los pastores (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Luke 2:1-7
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.