"Todos mis manantiales están en ti", dijo David. Si tienes todos tus manantiales en Dios, tu corazón estará completamente lleno. Si fueras al pie del Calvario, allí tu corazón será bañado en amor y gratitud. Si vas con frecuencia a tu lugar de retiro, y allí hablas con tu Dios, es allí donde tu corazón se llenará de una tranquila determinación. Si sales con el Maestro al Monte de los Olivos, y miras con Él una Jerusalén impía, y lloras sobre ella junto a Él, entonces tu corazón estará lleno de amor por las almas eternas. Si extraes continuamente tu estímulo, tu vida, todo tu ser del Espíritu Santo, sin el cual nada puedes hacer, y si vives en estrecha comunión con Cristo, entonces no habrá temor de que tengas un corazón frío.
Quien vive sin oración, quien vive con poca oración, quien rara vez lee la Palabra, quien rara vez levanta los ojos al Cielo en busca de una influencia fresca de lo alto, será la persona cuyo corazón se volverá frío y estéril.
Pero la persona que clama en secreto a su Dios, que dedica mucho tiempo al santo retiro, que se deleita en meditar en las palabras del Altísimo, cuya alma está entregada a Cristo, que se deleita en su plenitud, se regocija en su completa suficiencia, ora por su segunda venida y se goza en el pensamiento de su glorioso retorno, esa persona, digo, ha de tener un corazón desbordante; y tal como sea su corazón, así será su vida. Será una vida plena; será una vida que hablará desde la tumba y reverberará hacia el futuro. "Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida", y ruega al Espíritu Santo que la mantenga llena; de lo contrario, el resultado de tu vida será débil, superficial y vano; y casi sería como si no hubieras vivido en absoluto.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: Spurgeon Gems — Communion with God
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.