La Hora de Silencio

El secreto del poder de Santiago: orar sin cesar

Santiago, el hombre de oración cuya vida y martirio demostraron que pedir sabiduría a Dios es el secreto del poder de los siervos fieles.

"Si alguno de vosotros carece de sabiduría, pídala a Dios, que da a todos liberalmente y sin reproche, y le será dada." Santiago 1:5

Santiago ponía en práctica lo que predicaba. En la iglesia primitiva era conocido, por excelencia, como el hombre de oración. Se decía que sus rodillas se habían endurecido tanto como las de un camello, a causa de sus frecuentes posturas de rodillas. Y cuando murió como mártir en Jerusalén, a manos de crueles perseguidores, los que estaban cerca decían: "el justo ora por vosotros". ¿No era este uno de los secretos principales de su poder: que, siempre que le faltaba sabiduría, la pedía a Dios?

Así ha sido siempre. Los hombres apostólicos, los hombres santos, los siervos heroicos de Dios, los soldados esforzados del Señor Jesucristo, en todas partes y siempre han orado sin cesar.

Las exclamaciones de Martín Lutero le ayudaron a dar su buena confesión ante el Papa. John Welsh pasaba ocho horas de las veinticuatro en comunión con Dios, y por eso estaba equipado y armado para osar y sufrir. David Brainerd cabalgaba por los interminables bosques americanos orando, y así cumplió un largo tiempo en poco tiempo, y todas las trompetas sonaron para él al otro lado. John Wesley salió de su retiro para cambiar el rostro de Inglaterra. Andrew Bonar no dejó ni una vez de acudir al trono de la gracia, y su comunión con el cielo lo hizo el cristiano atrayente que era.

Ah, sí; si yo quisiera emprender grandes cosas para Dios y lograr algo antes de morir, debo orar a cada momento y en todo lugar.

Fuente y atribución

Autor original: Alexander Smellie

Título original: The Hour of Silence — James 1:5

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura