Lo primero es siempre acudir a Cristo mismo. No podemos hacer nada hasta haber ido a él. Debemos recibir cada encargo de sus labios y salir siempre con la bendición de su toque sobre nuestras cabezas.
Se cuenta de uno de los oficiales de Wellington que, al recibir durante una batalla la orden de cumplir una misión peligrosa, pareció titubear. No rehuía en absoluto el servicio arriesgado, sino que dijo al duque: «Déjame, antes de ir, estrechar una vez tu mano todoconquistadora, y entonces podré hacerlo». No hay deber demasiado peligroso, ni trabajo demasiado pesado, ni tarea demasiado responsable, si al comenzar contamos con el inspirador apretón de la mano de Cristo y sus palabras de aliento.
Solo Cristo puede dar poder para la obra que él nos manda hacer. Sus seguidores han de tener autoridad sobre los demonios. Cualquiera que intente expulsar demonios con sus propias fuerzas, ya sea el demonio en sí mismo o en otra persona, solo encontrará un fracaso miserable. Un hombre puede gobernar naciones y conquistar reinos, y aun así ser incapaz de expulsar un solo demonio de su propio corazón. Alejandro conquistó el mundo, pero fue vencido por los demonios del apetito y la pasión. Los hombres intentan constantemente, con necedad, luchar sin ayuda contra el mal de su propia naturaleza; pero fracasan en la contienda.
Lo mismo ocurre con el poder sobre los demonios en otros. Una vez los discípulos, en ausencia de Cristo, intentaron expulsar un espíritu inmundo y no pudieron hacerlo. Sin embargo, debían haber sido capaces de expulsar al demonio en el nombre de Cristo. Jesús dijo después que la razón por la que no pudieron hacerlo fue que no tenían fe. Él quiere que cada uno de sus seguidores tenga poder sobre toda forma de mal en este mundo; no un poder milagroso como el que dio a los apóstoles, sino un poder real. Y si solo tenemos fe en él, siempre nos dará poder.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: The Secret of Power
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.