Palabras diarias para los peregrinos de Sion

El sendero de la aflicción conduce a la consolación

El Señor conduce a los redimidos por el camino de aflicción para desapegarlos del mundo, humillar a la criatura y hacerles sentir la piedad verdadera, y así compartirán también su consolación.

El Señor ha señalado el camino de aflicción por el cual deben caminar los redimidos. ¿Por qué? Un propósito es desapegarlos del mundo; otro, mostrarles la debilidad de la criatura; un tercero, hacerles sentir la libertad y la vitalidad de la piedad verdadera manifestada en la experiencia del alma. ¿Qué soy yo, y qué son ustedes, cuando no tenemos pruebas? Ligeros, frívolos, mundanos, carnales. Podemos hablar de las cosas de Dios, pero están a la distancia; no hay sentimientos solemnes, ni emociones enternecedoras, ni quebrantamiento real, ni contrición genuina, ni llanto a los pies divinos, ni abrazo a Cristo con los brazos del afecto.

Pero cuando la aflicción, ya sea en la providencia o en la gracia, abate al hombre; cuando lo vacía de todos sus altos pensamientos, lo humilla ante sus propios ojos y introduce la angustia en su corazón, les aseguro que necesita algo más que una religión meramente externa. Necesita poder; necesita experimentar en su alma las operaciones del bendito Espíritu; necesita que un precioso Jesús se manifieste a su alma en amor y sangre; necesita ver su amable rostro brillando sobre él con sonrisas arrebatadoras; necesita oír los dulces susurros del amor moribundo que hablan paz interior; necesita que el bendito Señor entre en su alma y se le manifieste como no se manifiesta al mundo.

¿Qué conduce a un hombre a este lugar? ¿Unas nociones áridas que flotan en su cerebro como gotas de aceite en un cubo de agua? Eso jamás llevará la vida y el poder de la piedad vital al corazón del hombre. Tiene que ser mediante el conocimiento experimental de la aflicción. Cuando es conducido por el camino de la tribulación, entonces comienza a anhelar y, en el tiempo y el modo de Dios, comienza a beber la dulzura de la piedad vital, manifestada en su corazón por el poder de Dios.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: July 11

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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