Comentario Devocional y Práctico

El Señor ascendido deja una bendición para los suyos

Cristo subió al cielo desde el lugar de sus sufrimientos, dejando su bendición y abriendo el camino de la alabanza y la esperanza para todo creyente.

Cristo ascendió desde Betania, cerca del monte de los Olivos. Allí estaba el huerto donde comenzaron sus sufrimientos; allí estuvo en su agonía. Los que quieran ir al cielo deben ascender allá desde la casa de los sufrimientos y los pesares. Los discípulos no vieron al Señor salir del sepulcro; su resurrección pudo comprobarse por el hecho de verlo vivo después; pero lo vieron ascender al cielo; de otro modo no habrían podido tener una prueba de su ascensión.

Alzó sus manos y los bendijo. No se fue en desagrado, sino en amor; dejó tras de sí una bendición. Así como resucitó, así ascendió, por su propio poder.

Le adoraron. Esta nueva manifestación de la gloria de Cristo arrancó de ellos nuevas expresiones de reconocimiento. Volvieron a Jerusalén con gran gozo. La gloria de Cristo es el gozo de todos los verdaderos creyentes, aun mientras están aquí en este mundo. Mientras esperamos las promesas de Dios, debemos salir a su encuentro con nuestros cantos de alabanza. Nada dispone mejor el ánimo para recibir el Espíritu Santo. Los temores se acallan, las tristezas se endulzan y se apaciguan, y las esperanzas se mantienen vivas.

Este es el fundamento de la intrepidez del cristiano ante el trono de la gracia; sí, el trono del Padre es para nosotros trono de gracia, porque es también el trono de nuestro Mediador, Jesucristo. Apoyémonos en sus promesas y pidiémoslas. Asistamos a sus ordenanzas, alabemos y bendigamos a Dios por sus misericordias, pongamos nuestro afecto en las cosas de arriba y esperemos el retorno del Redentor para completar nuestra dicha. Amén. ¡Así sea, Señor Jesús, ven pronto!

Fuente y atribución

Autor original: Religious Tract Society

Título original: Devotional and Practical Commentary — Luke 24:50-53

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura