EL DIARIO
Según mi costumbre constante, desde que el Señor tuvo a bien llamarme por su gracia, abrí mi Diario, en mi pequeño Compañero de Bolsillo, para preguntar cuál es la palabra del Señor recomendada a mi seria consideración hoy; pues es una máxima favorita mía, con los primeros albores del día, buscar una bendición matinal del Señor de este modo, en una de sus dulces promesas.
Las promesas de Dios son la heredad presente de su pueblo; evidentemente están destinadas a ser su sostén y firmeza en la casa de su peregrinación.
En un pequeño libro que siempre tengo a mano para este fin, al que recurro según lo requiera la ocasión, y que llamo mi Compañero de Bolsillo, tengo también un Diario, que contiene alguna porción refrescante de las Escrituras para cada día del año; y aunque no puede suponerse (ni nadie, espero, imaginará) que, mediante una selección de esta clase, se dé preferencia a una promesa graciosa con exclusión de las demás, "las cuales en Cristo Jesús son todas sí y amén", sin embargo, como la mente no es lo suficientemente capaz ni está lo suficientemente despierta para ejercitarse en la meditación de todas ellas, no parece un plan desalentador de utilidad recurrir a una o más de ellas de esta manera.
Estaré exento, confío, de la acusación de presunción, si añado que he hallado a veces la promesa de mi Diario tan notablemente adecuada a mis circunstancias del momento, como si una voz la hubiera acompañado, semejante a la del apóstol a los hombres de Antioquía: "A vosotros es enviada la palabra de esta salvación".
La promesa para este día he hallado que es, Salmos 121:5: "El Señor es tu guardador." ¡Dulce y preciosa en verdad para todo su pueblo es esta seguridad! Mi mente, mientras reposaba en mi lecho, se ejercitaba mucho en la contemplación de Dios como un Dios de pacto, que guarda a su pueblo. Es él quien los guarda en la fe; los guarda en la hora de la tentación; los guarda del poder del enemigo, de mil males no vistos y de otros tantos visibles, de caer al fin y de la muerte eterna. Y aunque en ninguna parte ha prometido guardar a su pueblo de la tribulación, de la persecución, de la contienda y la calumnia de las lenguas, de la enfermedad, del dolor o semejantes, sin embargo ha prometido que "ningún arma forjada contra ellos prosperará; ninguna tentación los tomará de la cual él no les abra camino para escapar. Él quebrantará pronto a Satanás debajo de sus pies". ¡Oh, el bendito privilegio de aquellos que tienen al Señor por su guardador!
Fuente y atribución
Autor original: Robert Hawker
Título original: Zion's Pilgrim — THE DIARY
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Robert Hawker, publicado originalmente en Grace Gems.