Destellos desde las ventanas de la vida

El servicio que Cristo recibe con agrado

Cada criatura cumple con fidelidad su misión particular, y así también los redimidos sirven a Cristo de manera aceptable, cada uno con el don que ha recibido, escuchando al final del día el «¡Bien, buen siervo y fiel!»

Sirviendo a Cristo de manera aceptable

El pájaro alaba a Dios con su canto.

La flor rinde su tributo a Dios en fragante incienso, mientras su incensario se balancea con la brisa.

El árbol hace caer fruto precioso de sus ramas inclinadas.

Las estrellas derraman sus rayos de plata para alegrar la tierra.

Las nubes entregan su bendición en lluvia suave.

Y todos, con igual fidelidad, cumplen su misión particular.

Así es entre los siervos redimidos de Cristo:

uno sirve con labor incesante en el hogar, cuidando de una gran familia;

otro, con el ejemplo silencioso de quien sufre, paciente y sin quejarse;

otro, con la pluma, enviando palabras que inspiran, ayudan, animan y bendicen;

otro, con la voz viva, cuya elocuencia conmueve a los hombres e inspira impulsos hacia una vida más pura y santa;

otro, con el ministerio del dulce canto;

otro, sentado en quietud y paz a los pies de Jesús, bebiendo de su espíritu, y luego brillando como una luz suave y silenciosa, o derramando la fragancia del amor como una flor humilde e inconsciente.

Y, sin embargo, cada uno y todos estos pueden estar sirviendo a Cristo de manera aceptable, escuchando al cierre de cada día la palabra susurrada: «¡Bien, buen siervo y fiel!»

«Cada uno debe usar, según el don que haya recibido, para servir a los demás, administrando fielmente la gracia de Dios en sus diversas formas.» 1 Pedro 4:10

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: serving Christ acceptably

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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