Puede llegar el día en que clamemos al Señor — y Él no parezca escucharnos. Sea cuando sea que nos llegue esta experiencia, recordemos que el silencio de Cristo no es una negativa a bendecirnos. Puede haber algún problema en nosotros mismos, y ser necesaria una obra de preparación en nosotros, antes de que la bendición pueda llegar. En vez de dudar o culpar al Maestro, deberíamos mirar dentro de nosotros y preguntarnos qué es lo que impide que llegue su respuesta. Cuando estemos postrados en el polvo de la humillación, cuando nuestra fe débil se haya fortalecido, cuando nuestra voluntad propia haya desaparecido, y estemos listos para recibir la bendición a la manera de Dios y en su tiempo — el silencio será quebrado por la respuesta más bondadosa de Dios.
"En el día de mi angustia te llamaré, porque tú me respondes." Salmo 86:7
"Él me invocará, y yo le responderé; estaré con él en la angustia, lo libraré y lo honraré." Salmo 91:15
"Oye mi voz cuando clamo, oh Jehová; ten misericordia de mí y respóndeme." Salmo 27:7
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Before the blessing can come
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.