Cuán humillados y abatidos nos sentimos.
Tan verdaderamente como el pecador se siente inepto para el cielo y para la sociedad celestial en la tierra, así también el hijo de Dios se siente triste e infeliz cuando está en la sociedad de los impíos.
Cuán humillados y abatidos nos sentimos cuando, accidental o necesariamente, nos vemos obligados a escuchar conversaciones profanas o a presenciar algún acto abierto de pecado.
¡Ay! Junto a nuestra propia pecaminosidad, deberíamos deplorar la maldad de aquellos con quienes estamos en constante contacto. Todo lo que podemos hacer es guardar un silencio marcado y mostrar con nuestra conducta y ejemplo cuán doloroso es para nuestros espíritus, aunque desearíamos reprender abiertamente.
Sin embargo, las palabras a veces son menos significativas que la conducta, y he comprobado a menudo cuán poderoso es el efecto del ejemplo silencioso. Pero necesitamos mucha sabiduría y mucha gracia tanto para hablar como para actuar como debemos y cuando debemos.
Pero, pensamiento bendito, que con todas nuestras deficiencias, la justicia de Cristo es nuestra cobertura completa, y por su mérito pronto alcanzaremos las regiones de pureza donde el pecado jamás podrá entrar.
Fuente y atribución
Autor original: Whitmore Winslow
Título original: The Hidden Life — How low and humbled do we feel
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Whitmore Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.