Hay personas que sólo saben hablar de lo desagradable de su propia experiencia. Si les preguntas por su salud, o si por desgracia las saludas con un «¿Cómo estás?», recibes por respuesta un catálogo de males y achaques, en vez de una alegre correspondencia a tu saludo. Toda su conversación común está llena de lúgubres relatos de cosas desalentadoras. Tienen ojos muy agudos para los sucesos penosos y no fallan en mencionarlos a los demás.
Todos tenemos en nuestra vida diaria cosas que nos molestan y fastidian, y a veces pesadas y dolorosas. Pero no deberíamos hablar de ellas. No tenemos derecho a esparcir abrojos y espinas a nuestro alrededor para que los pies ajenos se desgarren con ellos. A nosotros no nos hace ningún bien, y a los demás les hace un daño incalculable.
El silencio sobre nosotros mismos debería ser una regla casi sin excepción. Y la de no quejarse, absoluta. Por mal que hayamos descansado durante la noche, no hace falta contárselo a toda la familia en el desayuno. El sufrimiento paciente de la parte de los males que nos toca es la marca del vivir cristiano maduro, que aprende de Cristo a llevar la cruz sin quejarse.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - November 13
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.