1. Seremos despojados desnudos de todo nuestro honor, riquezas y grandeza mundanos.
2. Seremos despojados desnudos de nuestros cuerpos.
3. Lo que es sobre todo, seremos despojados desnudos de nuestros pecados. Y esa es la dicha de un hijo de Dios — se quitará, no solo su cuerpo mortal, sino el cuerpo de pecado.
4. En cuarto lugar, observad: Ningún hombre sabe la hora en que se duerme — un hombre se queda dormido antes de darse cuenta. Así nadie puede decir el tiempo cierto en que ha de morir. No hay nada tan cierto como que hemos de morir — ¡pero nada tan incierto como el tiempo en que hemos de morir! La muerte viene de repente, así como el sueño viene sobre un hombre antes de que se dé cuenta.
5. Observad: así como los niños y los infantes, porque no conocen el beneficio del sueño, son muy reacios a dormir — muchas veces la madre ha de obligar al niño a irse a la cama. Así es con la mayor parte del pueblo de Dios, porque no estudian el beneficio de la muerte: que la muerte pone fin a todas nuestras miserias y pecados, y abre una puerta para hacernos entrar a la dicha eterna, y que jamás veremos a Dios ni a Cristo antes de morir. Digo, porque el pueblo de Dios no estudia el beneficio de la muerte, por eso son como niños pequeños, reacios a morir, reacios a irse a la cama. Y por eso la muerte es llamada El rey de los terrores. La muerte es terrible para muchos de los hijos de Dios, porque son solo infantes en la gracia, y porque no conocen el beneficio de la muerte.
6. Observad: cuando un hombre está profundamente dormido, está libre de cuidados y de problemas. Que truene — un hombre profundamente dormido, mientras duerme, no lo oye. Que la casa esté en llamas, mientras el hombre duerme, no lo ve, ni se aflige por ello.
Así es con la muerte de los hijos de Dios, cuando los hijos de Dios duermen el sueño de la muerte:
están libres del trueno de este mundo,
están libres de todo cuidado, de todo problema,
van a su sepulcro como a su cama, y descansan en quietud, y no sienten ninguna de las aflicciones que hay en el mundo. Cuando un hijo de Dios duerme el sueño de la muerte, no siente ni se percata de ninguna de las calamidades ni de los tristes juicios de Dios sobre la tierra.
Cuando un hombre se va a dormir, se duerme tan solo por un tiempo determinado; por la mañana despierta del sueño. Así es con el sueño de la muerte; y por eso la muerte es llamada un sueño, porque todos hemos de despertar en la mañana de la resurrección. Estamos en el sepulcro como en nuestras camas; y cuando la trompeta de Dios y la voz del Arcángel resuenen, todos nos levantaremos de nuestros...
Fuente y atribución
Autor original: Edmund Calamy
Título original: A Funeral Sermon for Christopher Love — parte 4
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Edmund Calamy, publicado originalmente en Grace Gems.