Hay una conexión muy estrecha e íntima entre el temor piadoso y el ser santos en todo nuestro modo de vivir. ¿Cuándo caemos en la liviandad de la conversación? ¿Cuándo brotan de nuestros labios palabras ligeras y frívolas? ¿Cuándo asoman esos estallidos apresurados de ira, esas expresiones quejasosas, o esa charla simplemente carnal y mundana a la que tan propensos somos? ¿No es precisamente cuando este temor piadoso no está derramando sus corrientes como manantial de vida, para regar el alma y ablandarla en humildad y amor, ni levantándose en saludables frenos y amonestaciones que sujetan la lengua con freno y rigen ese pequeño miembro que, por ser tan pequeño, si no se doma, contamina todo el cuerpo?
Pero si este temor piadoso está en ejercicio, refrenará esa liviandad de palabra que no sólo hiere y lastima nuestra propia conciencia, sino que muchas veces es piedra de tropiezo para el mundo, un mal ejemplo para la familia de Dios y un arma en las manos de Satanás para llevar muerte al alma. Haríamos bien en meditar las palabras del apóstol y llevarlas con nosotros al conversar con otros en los caminos diarios de la vida: «Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención».
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: April 24
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.