El hombre, en su constitución original, fue un templo glorioso. Dos hechos lo prueban: primero, era semejante a Dios en su imagen moral; y segundo, Dios moraba en él. Era en todo respecto digno de tal morada. Era el templo santo de un Dios santo. No había en él una sola falla. Todo el hombre era santo. Había conocimiento perfecto en el juicio, santidad perfecta en la voluntad y amor perfecto en el corazón. "Santidad a Jehová" era la inscripción escrita en cada ventana y cada puerta, sí, en cada parte de este templo. ¡Hermosa estructura era el hombre en su estado original! Bien el gran Arquitecto, al contemplar su obra, la declaró "buena en gran manera".
Pero he aquí lo que el pecado ha hecho. El hombre ha perdido su semejanza original con Dios. Es cierto que aún conserva su naturaleza espiritual, inteligente e inmortal; estas no podrá perderlas jamás. Pero su semejanza moral con Dios, su conocimiento, pureza, justicia, verdad y benignidad, estos gloriosos rasgos están borrados de su alma; y la tiniebla, la impureza, la desolación y la muerte reinan allí. Con la oblación de su semejanza moral, el alma ha perdido todo amor a Dios. Más aún: no hay solo ausencia de amor, sino enemistad positiva. "La mente carnal es enemistad contra Dios", enemistad que se muestra de mil maneras, principalmente en su intento de destronar a Dios. De sus afectos lo ha destronado. Arrancarlo del trono de su gobierno moral en el universo es el gran y constante afán de la mente carnal. ¡Oh! No hay misterio en el caso. El hombre se ha rebelado contra Dios, y habiendo renunciado a toda lealtad para con él como soberano, procura ser un dios para sí mismo. De esto proviene todo, y a esto todo retorna. No se necesita ni un momento de argumento para mostrar que, siendo esta la desolación moral del hombre, Dios ha cesado de morar en él. El templo contaminado, desfigurado y destruido, el residente divino se ha ido; y el corazón, antes tan dulce morada de la Deidad, es ahora habitación de todo pecado.
Lector, es tan imposible que Dios haga de tu pecho su morada, mientras cada pensamiento, sentimiento y pasión se levanta en armas contra él, como lo sería que Cristo morara con Belial, o que la luz se mezclara con las tinieblas. Necesitas ser renovado en el espíritu de tu mente. Necesitas nacer de nuevo. Solo la gracia que re-crea puede devolver al templo caído su corona y restaurar en el alma el trono de Aquel que el pecado destronó.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - May 3
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.