Nada puede ser más absurdo que la conducta de quienes dudan de la verdad del cristianismo, mientras que en los asuntos comunes de la vida no dudan en proceder basándose en testimonios humanos, y tendrían a cualquier persona fuera de sus cabales si se negara a hacerlo. El verdadero cristiano ha visto su culpa y su miseria, y su necesidad de un tal Salvador. Ha visto cuán adecuado es un Salvador así para todas sus necesidades y circunstancias espirituales. Ha hallado y sentido el poder de la palabra y la doctrina de Cristo, humillando, sanando, vivificando y consolando su alma. Tiene una nueva disposición y nuevos deleites, y ya no es el hombre que antes era. Sin embargo, encuentra aún un conflicto consigo mismo, con el pecado, con la carne, con el mundo y con los poderes malignos. Pero halla en la fe en Cristo tal fuerza, que puede vencer al mundo y caminar hacia uno mejor. Tal es la seguridad que tiene el creyente del evangelio: tiene un testimonio en sí mismo, que pone el asunto fuera de toda duda para él, salvo en horas de oscuridad o de conflicto; y no puede ser persuadido a abandonar su creencia en las verdades fundamentales del evangelio. He aquí lo que hace tan terrible el pecado del incrédulo: el pecado de incredulidad. Da a Dios la mentira; porque no cree el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. En vano pretende un hombre creer el testimonio de Dios en otras cosas, mientras lo rechaza en esta. Quien rehúsa confiar en Cristo y honrarlo como el Hijo de Dios, que desprecia someterse a su enseñanza como Profeta, apoyarse en su expiación e intercesión como Sumo Sacerdote, u obedecerle como Rey, está muerto en pecado y bajo condenación; y ninguna moralidad exterior, erudición, formas, nociones ni confianzas le aprovecharán.
La seguridad de que Dios oye y responde la oración
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — 1 John 5:9-12
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.