Palabras diarias para los peregrinos de Sion

El testimonio interior del Espíritu

El gran problema del alma es saber si pertenece a Cristo, y sólo el testimonio interior del Espíritu puede dar paz en un camino cambiante de luz y sombra.

El gran asunto que debe estar decidido en el corazón de un hombre es si es de Cristo o no; y este es un problema que sólo el Señor puede resolver. Bienaventurado el que tiene el testimonio en sí mismo, y esto sólo lo puede tener creyendo en el Hijo de Dios, como dice Juan: «El que cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo.» Este es el testimonio interno del Espíritu, como declara el apóstol: «El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.» ¿Qué testimonio has tenido alguna vez en tu pecho de que eres hijo de Dios? O si no has tenido ese testimonio especial, ¿qué marcas o evidencias, qué muestras de bondad te ha concedido el Señor? ¿No recuerdas algo que el Señor hizo por ti en el pasado, alguna promesa aplicada, alguna manifestación de su presencia, alguna mirada de amor, algún toque suave de su mano graciosa que te derritió hasta el polvo y trajo dulce paz y seguridad?

Recuerdas el tiempo y las circunstancias, la oscuridad, la angustia y la esclavitud anteriores, y la liberación al dulce gozo entonces disfrutado; pero aun así quedas insatisfecho. Quieres que el Señor aparezca una vez más; quieres otra sonrisa, otra palabra, otra mirada, otra promesa, otro testimonio, y sin ello tu alma se hunde a menudo en la duda y el temor. Este es el camino por el que andan la mayoría de los santos de Dios. Es un sendero muy cambiante: a veces se les concede una sonrisa, y luego cae sobre ellos tal oscuridad que apenas pueden ver una sola evidencia; vuelve a brillar el sol, pero la oscuridad cubre de nuevo la escena y se hunden otra vez. Entonces el Señor aparece, y vuelven a amar, a esperar y a gozarse; y así siguen, como un día de abril, hasta llegar a la escena final, cuando el Señor suele presentarse, disipa todas sus dudas, temores y tinieblas, y les da una bendita despedida hacia su propio seno de eterno descanso y paz.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: December 14

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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