Ninguno de los dirigentes religiosos judíos habría hecho esto. Mantenían al leproso a distancia, pues tocarlo los habría contaminado. Pero Jesús no temía la impureza. Con la misma facilidad podría haberse quedado lejos y sanado al leproso con una palabra, pues en ocasiones sanaba desde millas de distancia. Pero aquel hombre necesitaba el toque de una mano cálida que le asegurara amor y simpatía. El toque no dejó rastro de contaminación en el Maestro, pero dejó el cuerpo leproso tan puro como el de un niño.
Hay quienes quieren ayudar a otros, si acaso lo hacen, desde una distancia cómoda. Trabajan por medio de comités o agentes. Es mucho mejor acercarse a quienes queremos hacer el bien. Hay un poder admirable en un toque humano. Un regalo a los pobres puede hacer bien de cualquier manera que llegue; pero si tú mismo lo entregas, y manifiestas interés personal y simpatía, su valor se acrecentará en gran medida. Pones algo de ti mismo en tu regalo.
El evangelio puede salvar al caído, aunque llegue a través del aire frío desde un púlpito elevado; pero tocará mejor el corazón si el pecador siente el toque de una mano de amor y recibe el mensaje cálido de labios que estremecen.
No hay peligro de recibir contaminación ni siquiera al tocar a los más excluidos, si vas a ellos con el amor de Dios en el corazón, anhelando hacerles bien. No te quedes lejos arrojándoles el «pan de vida», como se lanzan regalos a los hospitales de leprosos, o como se arrojan migajas a los perros. No deslices tu tratado del evangelio debajo de la puerta y te vayas apresurado, como si te avergonzaras de lo que has hecho. Ve a los hogares de las personas más necesitadas. Dales tu mano; no se manchará al estrechar la de ellos; y nunca sabrás qué estremecimiento de nueva vida puede despertar en corazones hace tiempo ajenos a la ternura y, sin embargo, anhelosos de simpatía. Pon corazón e inspiración en todo lo que hagas. ¡Nunca sabrás qué estremecimiento de inspiración y de vida puedes infundir a los cansados y desalentados!
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: The Master's Touch!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.