"Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro." Hebreos 4:16
Habríamos podido ser convocados a comparecer ante el trono de la justicia divina; y entonces toda boca quedaría cerrada, y todos comparecerían culpables delante de Dios.
¡Pero he aquí! Se nos invita a acercarnos al trono de la gracia. ¿Y con qué propósito? Que obtengamos misericordia, que recibamos un perdón libre, el perdón completo de todos nuestros pecados. Y no solo esto, sino que también "hallemos gracia para el oportuno socorro".
El trono de la gracia nunca está vacío. El Rey misericordioso está siempre sentado allí con todo su poder y con toda su disposición para bendecir a su pueblo redimido.
El trono de la gracia es siempre accesible. No una sola vez al año, ni una sola vez a la semana, ni una sola vez al día podemos acercarnos a él, sino en todo tiempo y bajo toda circunstancia.
¡Oh, qué privilegio, alma mía, es este! Que se nos permita, más aún, se nos invite y acoja con bien, acercarnos al trono de la gracia siempre que estemos en necesidad y por cuanto necesitemos. Que yo pueda acercarme como he venido muchas veces antes, solo que con mayor reverencia, con mayor confianza, con deseos más amplios y una expectación más plena.
Fuente y atribución
Autor original: Autor desconocido
Título original: at all times, and under all circumstances
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Autor desconocido, publicado originalmente en Grace Gems.