¡Es el único modo en que puedo matarlo!
«En todas estas cosas somos más que vencedores, por medio de aquel que nos amó.» Romanos 8:37
Vamos a Cristo para el perdón —y luego con demasiada frecuencia nos miramos a nosotros mismos en busca de poder para combatir nuestros pecados.
¡Cristiano! Lleva tus pecados a la cruz de Cristo, pues el viejo hombre solo puede ser crucificado allí.
La única arma con la que combatir el pecado es la lanza que atravesó el costado de Jesús.
Para dar un ejemplo: quieres vencer un carácter iracundo —¿cómo empiezas? Es muy posible que jamás hayas probado el camino correcto de ir a Jesús con él. ¿Cómo obtuve la salvación? Vine a Jesús tal como estaba, y confié en que me salvara. Debo matar mi carácter iracundo de la misma manera: ¡es el único modo en que puedo matarlo! Debo ir con él a la cruz y decir a Jesús: «Señor, confío en que tú me librarás de él.»
¿Eres codicioso? ¿Sientes que el mundo te enreda? Puedes luchar contra este mal todo el tiempo que quieras; pero si es tu pecado dominante, jamás serás librado de él sino por la sangre de Jesús. ¡Llévalo a Cristo! Dile: «Señor, he confiado en ti, y tú salvas a tu pueblo de sus pecados. Señor, este es uno de mis pecados dominantes: ¡sálvame de él!»
Debes ser vencedor por medio de aquel que te ha amado, si has de serlo en absoluto.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: Spurgeon Treasures — It is the only way in which I can ever kill it!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.