Mañana y noche

El valor inestimable del amado Jesús

Todos los deleites se centran en Cristo; sin Él, el mundo es un desierto oscuro, pero su presencia es el alma de nuestra vida y la luz de nuestro día.

Así como todos los ríos desembocan en el mar, así todos los deleites se centran en nuestro Amado. ¡Las miradas de sus ojos sobrepujan al sol! ¡Las bellezas de su rostro son más hermosas que las flores más escogidas! Ninguna fragancia se compara con el aliento de su boca. Las gemas de la mina y las perlas del mar son cosas sin valor cuando se miden contra su preciosidad.

Pedro nos dice que Jesús es precioso, pero no nos dijo ni pudo decirnos cuán precioso es; ni tampoco ninguno de nosotros podría calcular el valor del don inefable de Dios. Las palabras no pueden expresar la preciosidad del Señor Jesús para su pueblo, ni declarar plenamente cuán indispensable es Él para su satisfacción y felicidad. Creyente, ¿no has hallado en medio de la abundancia una gran hambre cuando tu Señor ha estado ausente? El sol brillaba, pero Cristo se había escondido, y todo el mundo era negro para ti; o era de noche, y como la luciente estrella de la mañana se había ido, ninguna otra estrella podía darte ni un rayo de luz. ¡Qué desierto aullante es este mundo sin nuestro Señor! Si una vez Él se esconde de nosotros, las flores de nuestro huerto se marchitan; nuestros frutos agradables se pudren; las aves suspenden sus cantos y una tempestad trastorna nuestras esperanzas.

Todas las velas de la tierra no pueden hacer la luz del día si el Sol de Justicia se eclipsa. Él es el alma de nuestra alma, la luz de nuestra luz, la vida de nuestra vida. Querido lector, ¿qué harías en el mundo sin Él, cuando despiertas y miras hacia la batalla del día? ¿Qué harías de noche, cuando regresas a casa fatigado y cansado, si no hubiera una puerta de comunión entre tú y Cristo? Bendito sea su nombre, no nos permitirá probar nuestra suerte sin Él, pues Jesús jamás abandona a los suyos. Sin embargo, que el pensamiento de lo que sería la vida sin Él realce su preciosidad.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: March 1 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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