Mañana y noche

El velo rasgado que abre el cielo

El desgarro del velo del templo al morir Cristo anula el viejo sistema de sacrificios y nos abre el acceso libre y confiado al trono de la gracia.

No fue un pequeño milagro el obrado al rasgar un velo tan fuerte y espeso; pero no se intentaba meramente como una muestra de poder: muchas lecciones se nos enseñaban aquí.

La antigua ley de ordenanzas quedó abolida y, como una vestidura gastada, rasgada y dejada a un lado. Cuando Jesús murió, los sacrificios terminaron todos, porque todos se cumplieron en Él, y por tanto el lugar de su presentación quedó marcado con una evidente señal de caducidad.

Ese rasgo reveló también todas las cosas escondidas de la antigua dispensación: el propiciatorio podía verse ahora, y la gloria de Dios resplandeció sobre él. Por la muerte de nuestro Señor Jesús tenemos una clara revelación de Dios, pues Él no fue "como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro." La vida y la inmortalidad son ahora sacadas a luz, y las cosas que han estado escondidas desde la fundación del mundo se manifiestan en Él.

La ceremonia anual de la expiación quedó así abolida. La sangre expiatoria que una vez cada año se rociaba dentro del velo, ahora fue ofrecida una vez para siempre por el gran Sumo Sacerdote, y por tanto el lugar del rito simbólico quedó suprimido. Ya no se necesita sangre de toros ni de corderos, porque Jesús ha entrado dentro del velo con su propia sangre. Por ende, el acceso a Dios está ahora permitido y es privilegio de todo creyente en Cristo Jesús. No hay un pequeño espacio abierto por el cual podamos asomarnos al propiciatorio, sino que el rasgo llega de arriba abajo. Podemos acercarnos con denuedo al trono de la gracia celestial.

¿Erraríamos si dijéramos que la apertura del Lugar Santísimo de esta manera maravillosa por el clamor expirante de nuestro Señor fue tipo de la apertura de las puertas del paraíso a todos los santos, en virtud de su pasión? Nuestro Señor que sangra tiene la llave del cielo; Él abre, y nadie cierra; entremos con Él en los lugares celestiales y sentémonos con Él allí, hasta que nuestros enemigos comunes sean puestos por estrado de sus pies.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: April 19 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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