Es fácil envenenar la mente de una persona respecto a la reputación de otra. El calumniador crea una ruina incalculable en este mundo.
Las reputaciones son manchadas,
las amistades son destruidas,
los celos son despertados,
los hogares son desgarrados,
¡los corazones son quebrantados!
Nunca tomemos un informe malicioso para transmitirlo a otros. Nunca susurremos una palabra maligna acerca de otra persona. No sabemos . . .
dónde puede terminar,
cómo puede crecer, ni
qué ruina puede causar.
Las palabras, una vez pronunciadas, jamás pueden ser retiradas. Más nos vale aprender a mantener cerrada la puerta de nuestros labios y no hablar mal de nadie.
«La Escritura llama a la calumnia herir con la lengua. "Venid y heriémoslo con la lengua" Jer. 18:18. Puedes herir a otro — y nunca tocarlo. La lengua infiere heridas más graves que la espada. ¡Ningún médico puede sanar las heridas de la lengua! ¡Fingir amistad a un hombre y calumniarlo es lo más abominable!" Thomas Watson
«Así como la vara azota la espalda, ¡la lengua del calumniador azota el nombre!" Thomas Watson
«El escorpión lleva su veneno en la cola; ¡el calumniador lleva su veneno en la lengua!" Thomas Watson
«Quien levanta una calumnia — ¡lleva al diablo en su lengua!
Quien recibe una calumnia — ¡lleva al diablo en su oído!" Thomas Watson
«No andarás calumniando entre tu pueblo.» Levítico 19:16
«¡Quien esparce calumnias es un necio!» Proverbios 10:18
«Hermanos, no habléis mal los unos de los otros.» Santiago 4:11
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Whoever spreads slander is a fool!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.