Mañana y noche

El veneno del chisme y el valor de la reprensión fraterna

Llevar cuentos hiere al que los cuenta, al que los escucha y al ofendido; el creyente debe guardar la reputación de los hermanos y reprender el pecado de frente, no a sus espaldas.

El chismoso esparce un triple veneno, pues daña al que lo cuenta, al que lo escucha y a la persona de quien se habla. Sea verdadero o falso el reporte, por este precepto de la Palabra de Dios nos está prohibido difundirlo. La reputación del pueblo del Señor debe sernos muy preciosa, y debemos tener por vergüenza ayudar al diablo a deshonrar a la Iglesia y al nombre del Señor.

Algunas lenguas necesitan un freno más que una espuela. Muchos se glorían de derribar a sus hermanos, ¡como si con ello se elevaran a sí mismos! Los dos hijos prudentes de Noé cubrieron a su padre con un manto, y el que lo expuso se ganó una maldición terrible. Podemos nosotros mismos, en alguno de estos días oscuros, necesitar la paciencia y el silencio de nuestros hermanos; demoslos con gusto a quienes ahora los requieren. Esta debe ser nuestra regla familiar y nuestro vínculo personal: ¡NO HABLAR MAL DE NADIE!

"Reprende a tu prójimo francamente, para no participar de su pecado." El Espíritu Santo, sin embargo, nos permite censurar el pecado, y nos prescribe el modo de hacerlo. Debe hacerse reprendiendo a nuestro hermano de frente, no difamándolo a sus espaldas. Este proceder es varonil, fraternal, semejante a Cristo, y bajo la bendición de Dios será útil. ¿Se resiste la carne a ello? Entonces debemos poner mayor empeño en nuestra conciencia, y mantenernos en la obra, no sea que, al tolerar el pecado en nuestro amigo, nos hagamos nosotros mismos partícipes de él.

Cientos han sido salvados de graves pecados por las oportunas, sabias y afectuosas advertencias de fieles ministros y hermanos. Nuestro Señor Jesús nos ha dado un ejemplo gracioso de cómo tratar a los amigos que yerran, en la advertencia que dio a Pedro, en la oración con que la precedió y en la manera gentil con que soportó la jactanciosa negativa de Pedro de necesitar tal advertencia.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: November 29 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura