Ved la naturaleza del verdadero cristianismo: consiste en seguir a Jesús, consagrarnos a él y seguir sus pisadas.
Observad la objeción que planteó Natanael. Todos los que desean aprovecharse de la palabra de Dios deben guardarse de los prejuicios contra los lugares o las denominaciones de los hombres. Deben examinar por sí mismos, y a veces encontrarán el bien donde no esperaban hallarlo. Muchas personas son apartadas de los caminos de la religión por los prejuicios irracionales que conciben. La mejor manera de desechar las nociones falsas de la religión es ponerla a prueba.
En Natanael no había engaño. Su profesión no era hipócrita. No era un disimulador ni deshonesto; era una persona cabal, un hombre verdaderamente recto y piadoso. Cristo conoce a los hombres tal como son en realidad. ¿Nos conoce a nosotros? Entonces deseemos conocerlo a él. Busquemos y oremos para ser israelitas de verdad, en quienes no hay engaño; verdaderos cristianos, aprobados por el mismo Cristo.
En todos se encuentran cosas débiles, imperfectas y pecaminosas, pero la hipocresía no pertenece al carácter del creyente. Jesús fue testigo de lo que ocurrió cuando Natanael estaba debajo de la higuera. Probablemente estaba entonces en ferviente oración, pidiendo dirección acerca de la Esperanza y Consolación de Israel, donde ningún ojo humano lo observaba. Esto le mostró que nuestro Señor conocía los secretos de su corazón. Por medio de Cristo tenemos comunión con los santos ángeles y nos beneficiamos de ellos; y las cosas del cielo y las de la tierra se reconcilian y unen entre sí.
Capítulo 2 de Juan
El milagro en Caná (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — John 1:43-51
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.