¡Era el viejo herrero luchando contra la tormenta!
Decían que el viejo herrero era excesivamente cuidadoso, casi necio, mientras trabajaba en la gran cadena que forjaba en su lúgubre taller en el corazón de la gran ciudad. Pero él no hacía caso a sus palabras y solo trabajaba con mayor esmero. Eslabón tras eslabón fue dándoles forma, hasta que por fin la cadena quedó terminada y se la llevaron.
Con el tiempo quedó enrollada sobre la cubierta de un gran barco que surcaba el océano de un lado a otro. Parecía no tener utilidad, pues el gran ancho de proa nunca se necesitaba, y la cadena permanecía allí, sin desenrollarse.
Así pasaron los años. Pero una noche se desató una terrible tormenta, y el barco estuvo en grave peligro de ser arrojado contra las rocas. Un ancla tras otra fueron lanzadas al mar enfurecido, pero ninguna servía. Las cadenas se rompían como hilos. Por fin el poderoso ancho de proa fue lanzado al mar hasta quedar tenso. Todos observaban para ver si resistía la terrible tensión. Cantaba en medio de la tormenta salvaje, mientras el peso del buque pesaba sobre él. Era un momento de intensa angustia. ¡Era el viejo herrero luchando contra la tormenta! El barco, con su cargamento de mil vidas, dependía de aquella sola cadena. ¡Qué habría sucedido si el viejo herrero hubiera trabajado con descuido aun en un solo eslabón de su cadena!
Pero él había puesto honestidad, verdad y una fuerza invencible en cada parte de ella, y resistió la prueba, sosteniendo el barco a salvo hasta que la tormenta pasó y llegó la mañana.
"Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios." 1 Corintios 10:31
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: It was the old smith fighting the storm!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.