El viejo herrero
Los hombres decían que el viejo herrero era neciamente cuidadoso mientras trabajaba en la cadena que estaba forjando en su lúgubre taller en el corazón de la gran ciudad. Pero él no hacía caso a sus palabras y solo trabajaba con mayor esmero. Eslabón tras eslabón fue formando, y por fin la cadena quedó terminada y se la llevaron.
Con el tiempo yacía enroscada sobre la cubierta de un gran barco que surcaba el océano de un lado a otro. Parecía no tener utilidad, pues el gran ancla jamás era necesaria, y la cadena permanecía allí sin desenrollarse. Así pasaron los años. Pero una noche se desató una tormenta terrible, y el barco estaba en grave peligro de ser arrojado contra las rocas. Ancla tras ancla fue largada, pero ninguna servía; las cadenas se rompían como hilos. Por fin el gran ancla de respeto fue lanzada al mar, y la vieja cadena fue rápidamente desenrollada y largada hasta quedar tensa. Todos observaban para ver si resistiría la tremenda tensión. Cantaba en la tormenta salvaje mientras el peso del buque se descargaba sobre ella. Era un momento de intensa ansiedad; el barco con su cargamento de mil vidas dependía de aquella única cadena. ¿Qué habría sucedido si el viejo herrero hubiera trabajado con descuido incluso en un solo eslabón de su cadena? Pero él había puesto honestidad, verdad y fuerza invencible en cada parte de ella, y resistió la prueba, sosteniendo el barco a salvo hasta que la tormenta pasó y llegó la mañana.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: the old smith
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.