Palabras diarias para los peregrinos de Sion

Elegidos desde antes de la fundación del mundo

La presciencia divina precede a la elección con un amor eterno y una santa aprobación, levantando al alma de sus abatismos al contemplar la elección gratuita en Cristo.

La presciencia de las personas de los elegidos en la economía divina precede a la elección. «A los que antes conoció, también los predestinó»; y esta presciencia no fue ninguna visión anticipada y eterna de su fe o amor en el tiempo, como si eso fuera el fundamento de la elección de Dios hacia ellos; sino que implica, en primer lugar, aquel conocimiento profundo que Dios tenía de ellos y de todo lo que les concernía, de todas las profundidades de pecado y rebelión, desobediencia e impiedad de las que pudieran ser culpables antes de ser llamados por la gracia, y de todos sus graves desvíos, caídas y tropiezos, con todos los ingratos retornos que harían ante su bondad y misericordia después de que él tocara sus corazones con su dedo.

Y en segundo lugar, y principalmente, significa la buena voluntad y beneplácito, con aquel amor eterno de Dios Padre, mediante el cual los conoció de antemano con una santa aprobación hacia ellos, un afecto divino por ellos y una santa e inalterable complacencia en ellos, contemplados en su amado Hijo, elegidos en él y aceptados en el Amado. Y así la elección no es, si podemos usar la expresión sin irreverencia, una elección seca de ellos en Cristo, sino una elección de ellos como quien conoce de antemano, con una santa aprobación, a cada uno de su familia elegida, personal e individualmente; y por mucho que difieran entre sí en la infinita variedad en que un hombre difiere de otro tanto natural como espiritualmente, su conocimiento aprobador de cada uno y de todos ellos en Cristo Jesús estaba en dulce armonía con su decreto determinado. Realizar esto en el sentir del alma es muy dulce y precioso.

No nos conocemos a nosotros mismos. Podemos haber visto un poco de nuestro estado caído por naturaleza y conocer algo de los males espantosos que se esconden y obran dentro; podemos haber tenido algunas escaramuzas pasajeras o aun algunas batallas encarnizadas con nuestro corazón orgulloso, rebelde, incrédulo, infiel y perversamente malo; pero no nos conocemos como Dios nos conoce. Y aunque clamemos: «Escudríñame, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos», ¡cuán superficial es por lo general aquel conocimiento y experiencia de nosotros mismos! Cuando, pues, pensamos que aquel que conoció desde el principio todo lo que alguna vez seríamos en las profundidades de la caída adámica, nos eligió, no obstante, por decreto determinado en su amado Hijo para vida eterna, ¡qué bendito alivio da al alma, sacándola de todos aquellos abatismos en que la vista y el sentido del pecado la sumen continuamente!

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: March 22

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura