Pedro declara que somos «elegidos para obedecer». La elección para vida eterna, para salvación, para la aspersión de la sangre, muchos la oyen de buena gana, la reciben y la profesan. Dicen que es una doctrina dulce y preciosa. Y así es en verdad. Pero ¿encuentran o sienten una dulzura y preciosidad semejantes en haber sido escogidos y ordenados para conocer y hacer la voluntad de Dios? ¿Ven y sienten la bienaventuranza de que el precepto quede asegurado por el decreto divino, así como la promesa, y de que hay un poder que constriñe en el amor de Cristo bajo el cual experimentan un santo y sagrado placer en no vivir ya para sí mismos, sino para aquel que murió por ellos y resucitó?
Pero hasta que esa obediencia se rinda, hasta que esas buenas obras se lleven a cabo, no se siente ni se conoce ni la mitad de la dulzura y la bienaventuranza de la verdadera religión y de la salvación por gracia, ni se realiza ni disfruta a fondo la libertad del evangelio. Pues el evangelio debe ser obedecido y vivido, así como recibido y creído, para que sus influencias liberadoras y santificadoras se experimenten plenamente, endulzando el sendero estrecho y escabroso de hacer y padecer toda la voluntad de Dios.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: April 25
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.