Porciones diarias

Elegidos y consolados en el horno de la aflicción

Las aflicciones de los santos son puestas por la mano de Dios para hacerlos capaces de recibir consuelos que solo él da, mediante la presencia y la sangre de Cristo.

Según el testimonio de Dios, es por muchas tribulaciones como debemos entrar en el reino; y por tanto no se entra en el reino de gracia aquí ni en el de gloria allá sin ellas. Pero téngase siempre presente que cualquiera que sea la aflicción que sobrevenga a los santos, es puesta sobre ellos por la mano de Dios, y con el propósito expreso de situarlos en condición de hacerlos capaces de recibir aquellos consuelos que solo Dios puede otorgar.

Nadie sino Jesús mismo y el Padre pueden consolar un corazón verdaderamente afligido. Y él puede y de vez en cuando consuela a sus amados por un sentido de su presencia, por una palabra de poder de sus labios gratos, por la luz de su rostro, por el bálsamo de su sangre expiatoria y amor moribundo, y por la obra y el testimonio del Espíritu dentro. Y conforme reciben esta consolación de la boca de Dios, sus corazones son consolados. ¡Cuán bueno es el Señor, por su libre gracia, al otorgar tales bendiciones a su familia redimida! Que él nos las dé con abundancia. Y dondequiera que haya derramado sobre alguno de nosotros consolación eterna, o siquiera una buena esperanza por gracia, que consuele nuestros corazones mientras peregrinamos por este valle de lágrimas, y que nuestras consolaciones no sean pocas ni pequeñas.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: April 2

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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