«En Su templo todo dice: ¡Gloria!». Salmo 29:9
Desde el templo de Su mundo, oigo ascender el himno. La tierra, con la vida que la puebla; el mar, con las maravillas que encierra; el cielo, con sus estrellas y soles, pronuncian el nombre de Dios y declaran Su sabiduría y Su poder. Me invitan a creer en Él y a postrarme ante Él.
Desde el templo de Su Iglesia, oigo elevarse el salmo. Ahora tiene una nota más profunda. Recuerda un peligro desesperado. Celebra una liberación que solo Él podía obrar. Exalta Su salvación de muchos lados en Jesucristo. Sin duda me uno al Hosanna y al Aleluya.
Desde el templo de Su hijo, oigo proceder la grave y dulce melodía.
El cuerpo está consagrado a Él.
La conciencia proclama Su mandamiento.
La voluntad se inclina a Su servicio.
La memoria recuerda y relata Su misericordia.
La imaginación mira hacia adelante, a la plenitud de Su gozo.
El corazón reposa en Su amor.
¿Soy yo este hijo que adora?
Y desde el templo de Su cielo, espero oír la música elevarse, crecer y subir con ímpetu. Pues los mejores salmos e himnos y cánticos espirituales están reservados para el futuro. Aquí hay mucho que estropea la armonía; allá nada perturbará. La vista de Cristo me llenará, en un instante, de perfecta santidad y perfecta alegría!
Fuente y atribución
Autor original: Alexander Smellie
Título original: The Hour of Silence — Psalm 29:9
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.