Mañana y noche

Enciende las lámparas del pasado

Ante la tristeza presente, el creyente es llamado a recordar las misericordias recibidas y a encender la memoria de los favores divinos para reavivar la confianza hasta que amanezca.

¿Y no puedes hacer esto? ¿No hay misericordias que hayas experimentado? ¿Qué importa que estés afligido ahora, puedes acaso olvidar aquella hora bendita en que Jesús te encontró y te dijo: «¡Venid a mí!»? ¿No puedes recordar aquel momento de arrobamiento en que Él rompió tus cadenas, las lanzó a la tierra y dijo: «¡He venido a romper tus ataduras y a ponerte en libertad!»? O si el amor de tus desposorios se ha olvidado, seguro que debe haber algún precioso hito a lo largo del camino de la vida que no esté del todo cubierto de musgo, en el cual puedas leer un feliz memorial de su misericordia para contigo. ¿Qué, nunca tuviste una enfermedad semejante a la que padeces ahora, y no te restauró Él? ¿Nunca fuiste pobre antes, y no suplió tus necesidades? ¿Nunca estuviste en dificultades antes, y no te libró? Levántate, ve al río de tu experiencia, arranca unas cuantas cañas y teje con ellas un arca en la que tu fe infantil pueda flotar segura sobre la corriente.

No olvides lo que tu Dios ha hecho por ti; recorre el libro de tu memoria y considera los días antiguos. ¿No puedes recordar el collado de Mizar? ¿Nunca se encontró el Señor contigo en Hermón? ¿Nunca subiste a las Deleitosas Montañas? ¿Nunca fuiste auxiliado en tiempo de necesidad? ¡No, sé que sí! Vuelve, pues, un poco hacia atrás a las misericordias escogidas de ayer, y aunque todo esté oscuro ahora, enciende las lámparas del pasado; ellas brillarán en medio de la oscuridad, y confiarás en el Señor hasta que rompa el día y huyan las sombras. «Yo me acordaré, oh Señor, de tus tiernas misericordias y de tus bondades, porque desde siempre han sido.»

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: January 25 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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