«Como los niños atrapan mariposas: las alas vistosas se deshacen entre sus dedos, y no queda nada más que una fea oruga».
¡Tal es el fin de todas las ambiciones terrenales! Nos cuestan un perseguimiento cansador, y si alcanzamos nuestro deseo, ¡se destruye al apresarlo!
¡Ay del pobre rico, que tiene riqueza, pero ha perdido la capacidad de disfrutarla!
¡Ay del pobre hombre famoso, que al cazar el honor, ha aprendido su vaciedad!
¡Ay de la pobre mujer hermosa, que al conquistar un corazón falso, ha traspasado el suyo con un dolor eterno!
La caza de mariposas lleva a un niño al peligro, lo cansa, lo hace tropezar, y muchas veces termina sin que atrape el hermoso insecto. Sin embargo, si el niño logra derribar a su víctima con el sombrero, ha aplastado la belleza por la que emprendió la caza, ¡y su victoria lo derriba!
La comparación es clara ante cualquier ojo. Por mi parte, prefiero ser el escolar, lanzándose tras el insecto pintado, antes que su padre, preocupándose y cansándose por arrebatar algo todavía más engañoso.
¡Es hora de que termine con toda caza de mariposas! Mis años me advierten que puedo esperar estar pronto con Cristo mismo, y ver bellezas mayores que las que toda esta creación puede mostrar. Ahora me propongo no perseguir sino lo eterno e infinito. Sosténme en este propósito, te lo ruego, Señor.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: It is time that I am done with all butterfly-hunting!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.