Un cristiano perseguido en la prisión se animaba una hora cada día con un pequeño rayo de sol sobre la pared de su mazmorra. A través de una rejilla, los rayos del sol entraban brevemente en su celda. Con las rudimentarias herramientas de un clavo y una piedra, talló una imagen tosca de Cristo en su cruz sobre la pared. Dominó su desgracia y obtuvo de ella una bendición.
No importa cuánto la calamidad o el desastre levante sus oscuros y sombríos muros de mazmorra a tu alrededor: nunca permitas que la desesperación ponga su mano helada sobre tu alma. No hay mazmorra tan profunda que el amor de Dios no pueda penetrar con sus rayos. ¡Esculpe la imagen de Cristo en el muro de tu corazón! Domina tu desgracia y haz que te conceda una bendición. Si permites que la angustia te domine, dejará una cicatriz permanente en tu vida. Pero la calamidad conquistada se convierte en tu auxiliadora y deja belleza en tu alma.
«Antes de ser afligido me descarrié, pero ahora guardo tu palabra.» Salmo 119:67
«Bueno para mí es haber sido afligido, para que aprenda tus estatutos.» Salmo 119:71
«Yo sé, oh Jehová, que tus juicios son justos, y que con fidelidad me has afligido.» Salmo 119:75
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Carve the image of Christ on the wall of your heart!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.