¡Esparcir flores sobre un cadáver!
"Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios." Mateo 5:8
La moralidad externa no es pureza de corazón. Una persona puede estar revestida de grandes virtudes morales, tales como justicia, caridad, prudencia y templanza, y con todo ir al infierno.
No debemos conformarnos con la mera moralidad externa. Un cerdo puede ser lavado, y con todo seguir siendo cerdo. La moralidad solo lava a un hombre; la gracia lo transforma. La moralidad puede brillar ante los ojos del mundo, pero difiere tanto de la pureza como un guijarro difiere de un diamante.
¡La moralidad no es más que esparcir flores sobre un cadáver!
Un hombre que es solo altamente moral no es más que un demonio domado. ¡Cuántos han hecho de la "moralidad" su Salvador!
¡La moralidad condenará tanto como el vicio! Una barca puede hundirse con oro tanto como con estiércol.
La persona moral, aunque no cometerá pecados graves, no es sensible a los pecados del corazón. No se aflige por la incredulidad, la dureza del corazón, la vanidad de los pensamientos. Aborrece los pecados graves, pero no los pecados del evangelio.
La serpiente tiene hermoso aspecto, pero tiene un aguijón mortal. Así también, el hombre moral es hermoso a la vista, pero tiene una secreta antipatía contra los santos caminos de Dios.
No hay que conformarse con la moralidad. El corazón debe ser puro. Dios quiso que Aarón lavase las partes internas del sacrificio (Levítico 9:14). La moralidad solo lava lo de fuera; lo de dentro debe ser lavado. "Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios." Mateo 5:8
Fuente y atribución
Autor original: Thomas Watson
Título original: Las Bienaventuranzas — Strewing flowers on a dead corpse
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Thomas Watson, publicado originalmente en Grace Gems.