«Al Señor espero, mi alma lo espera.» Salmo 130:6
«Los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.» Isaías 40:31
«Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca.» Lamentaciones 3:25
Cuando hemos orado, debemos acordarnos también de esperar; pues esto es agradable al Señor y expresamente mandado por Él. Cuanto más esperemos y más perseveremos en la oración, tanto más dará Él. Antes bien, Él siempre oye y concede nuestras peticiones directamente, aunque a menudo reserva el gozo de la respuesta hasta que su infinita sabiduría determina que ha llegado el tiempo más oportuno. Por tanto, podemos decir con confianza: «Tales y tales dones tendré, puesto que he orado por ellos; en verdad están guardados para mí, y el uso y provecho de ellos los recogeré a su debido tiempo, especialmente en la muerte y en la eternidad.»
Hay dos reglas por las cuales podemos juzgar si Dios nos dará algo. La primera es: ¿Está prometido en su Palabra? La segunda es: ¿Me hará realmente bien? Y la segunda está incluida en la primera, pues Dios nos ha prometido todo bien. Pero si un bien verdadero se volviera alimento para nuestras concupiscencias o lazo para nuestras almas, nuestro Dios lo retendrá hasta que estemos preparados para recibirlo sin daño. Por tanto, si tarda, espéralo; porque hay misericordia aun en las demoras.
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — May 30
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.