Necesidades suplidas por Dios

Espera solamente en Dios y no serás avergonzado

Es propio del creyente esperar demasiado de la criatura y muy poco del Señor; pero quien aguarda solo en Dios halla cumplimiento cierto a su esperanza.

Es el pecado, y a la vez la humillación, del creyente esperar demasiado de la criatura y muy poco del Señor. En lo primero, la decepción, muchas veces dolorosa y humillante, es resultado inevitable; en lo segundo, un precioso cumplimiento de la divina promesa: «Los que me esperan no serán avergonzados». ¡Cuán elevada y santa la experiencia de David resumida en el pasaje que sugiere nuestra meditación! «Alma mía, espera solamente en Dios; porque de él viene mi esperanza».

Considera, en primer lugar, el objeto de la expectación del alma creyente: es Dios. La fe, la esperanza y el amor no podrían remontarse más alto. Y, sin embargo, por divino que sea este objeto, el alma más humilde que levante su mirada anhelante y creyente puede alcanzarle y ver realizada su más plena esperanza. ¡Con cuánta timidez tratamos la suficiencia de nuestro Dios, cómo limitamos al Santo de Israel, cómo desconfiamos de Jesús! Alma mía, ¿te ha fallado alguna vez Dios en Cristo? ¿Ha habido jamás falla en su sabiduría, límite en su poder, agotamiento en su bondad y su amor? Nunca. Cesa, pues, de apoyarte en el hombre, abandona tu espera de ayuda y consuelo en la criatura, y espera solamente en Dios.

Mira también la exclusividad de esta expectación: «solamente en él». ¡Qué difícil es esta lección! Con qué tenacidad idolátrica nos aferramos a la criatura, pretendiendo abrirnos camino con el brazo de carne en una mano y con el Creador en la otra. Pero el Señor quiere nuestra confianza sencilla, honesta y exclusiva; es un Dios celoso y reclama nuestro corazón indiviso. ¿Buscas salvación? Suelta toda esperanza de hallar perdón, paz y vida en algo propio, y asiórate por la fe solo de Jesús. Espera grandes cosas de Dios: que tu esperanza sea tan alta como su ser, tan amplia como sus recursos, tan vasta como su amor. Y cuando corazón y carne fallen, y desciendas por el valle sombrío, espera que Jesús esté contigo allí; tu esperanza no será defraudada.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: THE LORD MY EXPECTATION

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura