Un Tesoro Dorado para los Hijos de Dios

Esperar con fe el tiempo de Dios

Confiar en la fidelidad de Dios en la angustia exige paciencia, pues a veces su providencia parece oponerse a su palabra. Él nos sostiene interiormente mediante la fe y la paciencia, y todo lo que envía es bendición para su hijo.

«Yo … cumpliré mi buena palabra para con vosotros, y os haré volver a este lugar. Porque yo conozco los pensamientos que tengo acerca de vosotros», dice Jehová, «pensamientos de paz y no de mal, para daros un futuro y una esperanza. Entonces me invocaréis y vendréis, y oraréis a mí, y yo os escucharé. Y me buscaréis y me hallaréis… Yo os haré volver de vuestra cautividad.» Jeremías 29:10-14

«La palabra de Jehová es recta… Él habló, y fue hecho; Él mandó, y existió.» Salmo 33:4, 9

Si fuera asunto tan liviano confiar en la fidelidad de Dios en los tiempos de angustia, ¿qué necesidad habría de tantas y tan diversas promesas? Si nuestra fe es recta, debemos esperar su tiempo con paciencia, lo cual ciertamente no es tarea fácil; pues la promesa del Señor a menudo tarda, y a veces su providencia parece oponerse a su palabra. En tales ocasiones debemos recordar que estos son precisamente los caminos y métodos de Dios, inescrutables para el entendimiento humano — pero siempre consistentes y justos y dignos de la naturaleza divina. La sabiduría de Dios elige, primero, ayudarnos interiormente, ejercitando la fe y la paciencia, y así nos prepara para un uso recto de sus dispensaciones externas: las agradables y las aparentemente severas. Así recibimos a la vez una doble bendición de sus manos. Todo lo que Dios hace o envía es una bendición para su hijo.

Fuente y atribución

Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky

Título original: A Golden Treasury for the Children of God — June 12

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura