Un Tesoro Dorado para los Hijos de Dios

Esperar en Dios sin anticipar sus propósitos

El ejemplo de Jacob y Rebeca nos advierte: aunque el fin sea bueno y el propósito de Dios esté asegurado, los medios indebidos no se justifican. Esperar en la sabiduría divina es el camino de la santidad.

«Entonces él dijo: ¿Eres realmente mi hijo Esaú? Él respondió: Yo soy.»

Ciertamente hay algunas circunstancias en este asunto que pueden ayudar un poco a excusar a Jacob y a su madre, pero no pueden justificarlos. El caso puede plantearse así. No puede negarse, por una parte, que tanto Jacob como su madre merecían alabanza justa por tener una debida estima de la solemne bendición de su padre y por esforzarse por alcanzarla, pues esto debió proceder de una plena persuasión de la verdad del pacto de Dios con Abraham. Así, a partir de la consideración de la bondad del fin y del derecho de Jacob a la bendición, por acompañar a la primogenitura, como también de la predestinación de Dios y de la ratificación de Isaac a la bendición una vez dada, pueden extraerse algunos argumentos para disminuir su culpa. Por otra parte, debe confesarse que los medios empleados para alcanzar sus fines fueron sumamente criminales. Rebeca se equivocó en su consejo a su hijo, y él se equivocó al seguirlo; pues aunque Dios, antes de que él naciera, lo había designado para heredar la bendición, con todo, debió haber esperado hasta que la sabiduría divina abriera el camino, y no haberse adelantado a Dios ni haber procurado la bendición por un acto irregular propio. Además, ambos, con este acto, presumieron limitar el poder de Dios al pensar que el fraude era necesario para cumplir el propósito de Dios. Oh, que podamos aprender de esto a entregar implícitamente todo en sus manos y a andar en santa simplicidad y sinceridad delante de Él.

Fuente y atribución

Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky

Título original: A Golden Treasury for the Children of God — June 8

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.

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