El Señor no conduce a sus hijos pobres y necesitados al trono de la gracia para despacharlos apenas han llegado. Su propósito es mostrarles profundamente lo que son, hacerles estimar sus favores, hundirlos más y más en sí mismos para que se eleven más y más en Cristo, 'enseñarles a aprovechar,' como habla la Escritura, y escribir sus leyes en sus corazones con líneas trazadas por el Espíritu: líneas profundas, 'grabadas con pluma de hierro y plomo en la roca para siempre;' no caracteres trazados en la arena, que la marea creciente lave o el viento borre, sino caracteres tan permanentes como el alma misma.
La obra del Espíritu en los corazones de los redimidos es una obra radical, que llega hasta el fondo; nada frágil, nada superficial, nada que pueda borrarse brota de él, sino lo que tendrá un efecto duradero, lo que perdurará para la eternidad. El Señor está preparando a su pueblo para la eternidad, y por ello su obra en ellos es obra cabal; los atraviesa de parte a parte; no deja nada encubierto ni enmascarado, sino que lo remueve todo desde el mismo fondo, descubriendo 'el cimiento hasta el cuello' (Habacuc 3:13), y haciendo en el hombre espiritualmente lo que el Señor amenazó hacer literalmente en Jerusalén: 'Yo limpiaré a Jerusalén como se limpia un plato, limpiándolo y volviéndolo al revés' (2 Reyes 21:13).
Por eso no responde las oraciones de sus hijos inmediatamente cuando llegan al trono de misericordia y gracia, sino que más bien ahonda las convicciones que ha implantado; hace más pesadas las cargas que ha puesto sobre sus espaldas; se esconde en vez de descubrirse, y se retira más lejos en vez de acercarse. Todo esto tiene por fin hacerles esperar con mayor vehemencia, con más sencillez y sin reserva, con dependencia más absoluta en él y solo en él para comunicar la bendición, con mayor separación del corazón de toda fuerza de la criatura, y con resolución más firme de desechar toda justicia propia y depender única y enteramente de las enseñanzas del Espíritu y de la dulce revelación de Jesús.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: November 3
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.