Porciones diarias

Esperar quietos en el Señor trae paz cuando todo se enreda

El Señor exhorta al alma tentada a tener su temor todo el día y le promete una esperanza cierta. Sentarse quieto a los pies de Dios es lo más difícil, mas desenredar las pruebas por la fuerza sólo las aprieta más.

El Señor se dirige aquí a un alma que lucha bajo la tentación y pasa por ejercicios singulares; y esta es la exhortación que le da: "Ten temor de Jehová todo el día"; velando su mano, sometiéndote a su voluntad, confiando todo a su cuidado y guarda; no endureciendo tu corazón contra él, sino mirando a él y adorándole con piadoso temor; "ciertamente hay esperanza para ti."

Puedes ser tentado, ejercitado y rodeado de dificultades, y no ver salida; pero "ciertamente hay esperanza para ti"; y, cuando llegue el fin, lo hará todo llano y claro. Esta sumisión tranquila, este velar y esperar, jamás se logra a menos que se haya visto un fin a toda perfección de la criatura; un fin de la propia fuerza, sabiduría y justicia. Estarse quieto es lo más difícil que un hombre puede hacer. Yacer pasivo a los pies del escabel de Dios cuando todo parece estar contra nosotros; tener un camino áspero por delante, estar rodeado de dificultades y, con todo, tener temor de Jehová todo el día, velando su mano, deseando someterse a su voluntad, buscando sólo aquella sabiduría que viene de lo alto y confiando en que él enderezará el camino; sin meter nuestra mano en la obra, sino dejándolo todo al Señor, ¡qué camino tan extraño, qué misterioso!

Y, sin embargo, es el único que trae paz sólida al cristiano; "ciertamente hay esperanza para ti." Cualesquiera que sean las tristezas y los problemas que un hombre haya de vadear, habrá seguramente un fin de ellos. Si tratamos de sacarnos por nosotros mismos de los apuros, somos como quien intenta desatar un ovillo de seda enredado tirando con fuerza; cuanto más se tira, más se enreda, y más apretados quedan los nudos. Así, si nos vemos sumidos en alguna prueba, providencial o espiritual, e intentamos salir por la fuerza, pateando y rebelándonos, sólo nos enredamos más.

El Señor, entonces, para animarnos a esperar pacientemente en él hasta que aparezca, dice: "ciertamente hay esperanza para ti." Este es el testimonio universal de la Escritura, que el Señor aparece y libra cuando no hay otro que ayude; y la experiencia de los santos concuerda con el testimonio de la palabra escrita: "Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que esperáis."

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: September 20

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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