«Porque la carne desea contra el Espíritu, y el Espíritu contra la carne». Gálatas 5:17
El Espíritu y la carne son dos opuestos; y cada uno está empeñado en socavar el predominio del otro. El pecado reinando en mí, o el Espíritu Santo reinando: tiene que ser uno de los dos; no pueden ser ambos.
Si la carne es suprema, su dominio será una tiranía. La hallaré un amo despiadado, y todo lo que yo produzca en obediencia a ella será pecado. Es un proceso desagradable, tedioso y lúgubre. No hay gozo ni placer. Imaginé que el pecado sería mi amigo, y descubro que es mi carcelero.
Pero si el Espíritu me gobierna, ¡cuán distinto es su señorío! Será un jardinero tierno mucho más que un príncipe autocrático; y lo que ahora brote de mí será fruto. Será una cosecha espontánea. Daré mis uvas, mis aceitunas, mis granadas, sin esfuerzo y con gozo. No puedo evitarlo; mi segunda y celestial naturaleza debe tener salida. Desde dentro, con suma suavidad y a la vez con suma majestad, el Señor el Espíritu me dominará; y será puro gozo someterse a Él.
Ciertamente no dudaré qué amo elegir. Con el uno hay esclavitud; con el otro, libertad.
Fuente y atribución
Autor original: Alexander Smellie
Título original: The Hour of Silence — Galatians 5:17
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.