Podemos entrar a la presencia del Señor en cualquier lugar, cerrando los ojos al mundo y levantando la mirada al rostro del Padre. Aun en medio de una multitud podemos estar verdaderamente a solas con Dios. También podemos comulgar con él en sus obras: las dulces flores del camino nos susurran tiernos pensamientos de Dios; el mar nos habla de su poder; el cielo azul profundo trae sugerencias de su paz; las montañas hablan de su estabilidad y de que él no cambia.
Pero hay otras maneras de entrar delante de Dios. Abrimos nuestra Biblia y miramos sus páginas con corazón reverente y oído atento; y al leer las palabras sagradas, Dios habla con nosotros. Cuando entramos en nuestro aposento de oración y cerramos la puerta, estamos en un sentido muy real sentados delante de él. Nos postramos en oración, y quedamos acostados a los pies mismos de Cristo, tan cerca de él que podemos tocar el borde de su manto y sentir el contacto de su mano sobre nuestros corazones febriles. ¡Cuán cerca llegamos a nuestro Salvador en esos momentos, y cuánto estremece su toque!
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - June 8
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.