Mañana y noche

Estar quieto cuando no hay salida aparente

En medio de las mayores dificultades, Dios manda al creyente detenerse y esperar su salvación, sordo a toda voz contraria.

Estas palabras contienen el mandato de Dios al creyente cuando se ve reducido a grandes aprietos y llevado a dificultades extraordinarias. No puede retroceder; no puede avanzar; está encerrado a la derecha y a la izquierda; ¿qué ha de hacer ahora? La palabra del Maestro para él es: «Estáos quietos». Le irá bien si en tales tiempos escucha solo la palabra de su Maestro, pues otros consejeros malos acuden con sus sugerencias.

La desesperación susurra: «Acuéstate y muere; ¡renuncia a todo!». Pero Dios quiere que nos revestamos de ánimo alegre, y aun en nuestros peores momentos nos regocijemos en su amor y fidelidad.

La cobardía dice: «Retírate; vuelve al modo de obrar del mundano; no puedes desempeñar el papel del cristiano, es demasiado difícil. Renuncia a tus principios». Pero, por mucho que Satanás te urja este camino, no puedes seguirlo si eres hijo de Dios. Su fiat divino te ha mandado ir de fuerza en fuerza, y así lo harás, y ni la muerte ni el infierno te apartarán de tu rumbo. ¿Qué importa si por un tiempo se te llama a estar quieto? Eso es solo para renovar tus fuerzas hacia algún mayor avance a su debido tiempo.

La prisa clama: «Haz algo. Muévete; estar quieto y esperar es pura ociosidad». Debemos hacer algo al instante, debemos hacerlo, pensamos, en vez de mirar al Señor, que no solo hará algo, sino que lo hará todo.

La presunción se jacta: «Si el mar está delante de ti, marcha hacia él y espera un milagro».

Pero la Fe no escucha ni a la Presunción, ni a la Desesperación, ni a la Cobardía, ni a la Prisa; sino que oye a Dios decir: «Estáos quietos», e inmóvil como una roca se mantiene firme. «Estáos quietos»: conserva la postura de un hombre recto, listo para la acción, esperando nuevas órdenes, aguardando con ánimo y paciencia la voz directriz; y no pasará mucho antes de que Dios te diga, con la misma claridad con que Moisés lo dijo al pueblo de Israel: «¡Adelante!»

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: July 24 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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