¿Estarán secos nuestros ojos?
(de Henry Law) Puedes escuchar el audio mientras lees el texto a continuación.
Padre de los cielos, Dios de toda gracia y amor, ayúdanos ahora a postrarnos en clamores suplicantes.
Venimos con humildad —porque venimos como miserables pecadores en nosotros mismos.
Venimos con denuedo —porque venimos en el poderoso nombre de Jesús. Fortalece nuestra fe, para que no soltemos tu mano—hasta que nos bendigas con toda bendición.
Nos duele la falta de gracia de nuestros corazones. Lamentamos nuestras oraciones sin oración. Sabemos que todo cuanto pidamos en oración creyendo—lo recibiremos. Es a causa de nuestro vil pecado—que somos tan pobres en gracia. Somos perezosos en la carrera celestial, somos los que se arrastran en el lodo, cuando deberíamos elevarnos a las alturas de los cielos ¡sobre las alas de águila de la fe!
¡Cuántas grandes cosas hemos perdido, porque no nos hemos acercado para tomarlas! Perdona la frialdad de nuestros pobres corazones. De rodillas en el corazón—seamos incesantes en presentarte nuestras necesidades sinceras y nuestros anhelos. Concede que nuestra vida sea un dulce aroma de devoción.
¿Tu amado Hijo lloró al ver a Jerusalén en la hiel de amargura e incredulidad—y estarán secos nuestros ojos al contemplar las multitudes que perecen en este mundo enfermo de pecado? Nuestros espíritus deberían conmoverse dentro de nosotros, al reflexionar que el diablo reina como un tirano sobre sus esclavos engañados.
¡Qué miseria presente!
¡Qué angustia futura!
¡Qué desolación ahora!
¡Qué llanto, lamento y crujir de dientes para siempre!
Recibe nuestras humildes oraciones, y preséntalas con aceptación, oh Señor Jesucristo, nuestro Salvador y nuestro todo. Amén.
Fuente y atribución
Autor original: Henry Law
Título original: Family Prayers — Excerpt 16
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Henry Law, publicado originalmente en Grace Gems.