La mente de Jesús

Firmeza que vence a la tentación

La santidad de Cristo muestra que un corazón sensible al pecado no negocia con concesiones. La tentación se combate con prontitud, claridad y dependencia de la gracia.

Hay una intensidad difícil de describir en las palabras: «Él sufrió, siendo tentado». Aunque Jesús no podía pecar, la presión del mal resultó aborrecible para la pureza perfecta de su naturaleza santa. El príncipe de este mundo vino contra Él, pero no halló nada en Él.

Hoy tenemos el mismo adversario: astuto, paciente y capaz de adaptar sus ataques a nuestra historia, carácter, heridas y deseos dominantes. Susurros distintos llegan al niño, al anciano, al impulsivo y al prudente. A veces se acerca en la multitud; otras veces nos sigue en la soledad.

La pregunta es si también respondemos con la misma claridad de Cristo: «¡Aléjate de mí, Satanás!». Cultiva una sensibilidad santa frente al pecado. Los resquicios pequeños pueden abrir el camino a una caída larga y silenciosa. Vigila lo que amas, reconoce tu flaqueza y lleva el pecado a la cruz del Señor.

No te justifiques con «no me hace daño». No hay concesiones inocentes cuando el alma empieza a acostumbrarse a lo que Dios aborrece. Lo pequeño no es insignificante; poco a poco puede consumir el vigor espiritual y llevarnos de debilidad en debilidad.

Mantén tu corazón con toda diligencia: «Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida» (Proverbios 4:23). Frente a cada propuesta del mal, pregunta con reverencia: ¿cómo habría actuado Jesús aquí?

Fuente y atribución

Autor original: John MacDuff

Título original: FIRMNESS IN TEMPTATION

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.

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