El apóstol parece estar más solícito de que los creyentes no se desalienten ni desmayen a causa de sus tribulaciones, que por lo que él mismo tenía que padecer. Pide bendiciones espirituales, que son las mejores bendiciones. Fortaleza del Espíritu de Dios en el hombre interior; fortaleza en el alma; la fortaleza de la fe, para servir a Dios y cumplir nuestro deber. Si la ley de Cristo está escrita en nuestros corazones, y el amor de Cristo es derramado allí, entonces Cristo habita allí. Donde mora su Espíritu, allí mora él. Debiéramos desear que los buenos afectos queden fijos en nosotros. ¡Y cuán deseable tener un sentido firme del amor de Dios en Cristo para con nuestras almas! ¡Cuán poderosamente habla el apóstol del amor de Cristo! La anchura muestra su extensión a todas las naciones y condiciones; la longitud, que dura de eternidad en eternidad; la profundidad, el salvar a los que están hundidos en las profundidades del pecado y de la miseria; la altura, el levantarlos a la felicidad y gloria celestiales. Quienes reciben gracia sobre gracia de la plenitud de Cristo, pueden decirse que están llenos con la plenitud de Dios. ¿No debería esto satisfacer al hombre? ¿Acaso necesita él llenarse de mil bagatelas, imaginando con ello completar su felicidad?
Y añade una Acción de Gracias (Efesios 3:20,21)
Es propio terminar siempre las oraciones con alabanzas. Esperemos más, y pidamos más, alentados por lo que Cristo ya ha hecho por nuestras almas, con la seguridad de que la conversión de los pecadores y el consuelo de los creyentes serán para su gloria, por los siglos de los siglos.
Capítulo 4
Exhortaciones a la Mutua Condescendencia y Unión (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Ephesians 3:13-19
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.