Las palabras de Jesús

Frutos humildes que glorifican al Padre más allá de los éxitos

El fruto cristiano no siempre se ve; Dios mira lo invisible: paciencia, humildad y obediencia en prueba. Allí el Padre se agrada y la gloria de Cristo brilla más que cualquier logro humano.

No todo fruto es visible para el mundo, pero Dios no se deja engañar por la falta de espectáculo. Él busca corazones rendidos, vidas sobrias, servicio fiel y obediencia constante. Muchos se conforman con tareas grandes, pero Dios valora más la verdad silenciosa: una sonrisa en la disciplina, la mansedumbre ante la ofensa, la esperanza guardada cuando no hay aplauso.

En medio de enfermedad, pérdida o sequía espiritual, también florece Su gloria si respondemos con sometimiento filial. El cruce de una vida marcada por la prueba puede parecer fracaso humano, pero para el Padre es escuela de fruto. Cuando decimos: «Hágase tu voluntad», no negamos el dolor, lo presentamos como ofrenda. Así Su nombre es engrandecido y nuestra alma aprende a vivir para la eternidad, no para la admiración.

Fuente y atribución

Autor original: John MacDuff

Título original: THE FATHER GLORIFIED

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.

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